Maria Teresa Aláez García

Petroleo... flores...

PETROLEO… O FLORES…

En muchas películas de los años cincuenta producidas en los Estados Unidos, aparecía una escena que se convirtió en el sueño de oro de muchos habitantes de desiertos y zonas rocosas o de cierto mineral: el vaquero o propietario de una inmensa finca de miles y miles de acres – tantos que podía, posteriormente, construirse un puente sobre un fragmento de río y un castillete para dar un capricho a sus hijas – caminaba a caballo o a pie, oteando el horizonte y de repente da un traspiés; al mirar su huella, ¡oh sorpresa! Acababa de tropezar sobre un yacimiento de petróleo.

Anteriormente esta escena se repetía de otro modo: una persona pescando o lavando en un río, encontraba una piedra que brillaba muchísimo y… ‘oh sorpresa! Era una pepita de oro.

Que tiempos aquellos en los que la tierra escaseaba de liquido elemento y veíamos al anciano o maduro caballero con una vara en forma de pata de oca, buscando agua, pozos de agua para poder regar un terreno que no se podía aprovechar.

Últimamente, abundaban los espejismos. En lugar de petróleo, agua o pepitas de oro, se vislumbraban enormes urbanizaciones y campos de golf.

La lastima es que ahora nos estamos quedando ya sin terrenos de cultivo y somos muchos para alimentar. Es una lastima ver terrenos ricos en arcillas que pueden ser aprovechados para cultivos muy necesarios, servir de arcenes para carreteras y autopistas o como fondo rojizo de urbanizaciones muy blancas.

No tendremos que esperar mucho tiempo para ver como vamos agostando y devastando la tierra que nos suministra tantas cosas necesarias para nuestra subsistencia. Y espero que un día, el ser humano, conforme pasee, de soluciones para que en su espejismo, en lugar de petróleo, oro o urbanizaciones, comience, de nuevo, a ver plantas y flores. Espero que no sea en la luna donde me parece que este espejismo se esta haciendo realidad.

Y que volvamos a ver prados con flores, aunque sea en barbecho y niños corriendo y saltando con la esperanza y la seguridad de ver un mundo que seguirá, como tanto tiempo, reciclándose de modo natural y vivo, muy vivo.

 

¿Qué prefieres hallar bajo tu huella? ¿petróleo o flores? 30% petroleo. 10%flores. 10% no sabe, no contesta. 50% agua.

 

 

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Published on e-Stories.org on 13.10.2009.

 

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